Paulo Coelho Epílogo

Ya era de noche cuando ella acabó de hablar. Los dos se
quedaron mirando a la Luna que nacía.
—-Muchas cosas de las que me has dicho se contradicen
entre sí –dijo él.
—-Ella se levantó y le contestó:
Adiós. Tú sabias que las campanas del fondo del mar
no eran una leyenda; pero sólo fuiste capaz de escucharlas
cuando percibiste que el viento, las gaviotas, el rumor de
las hojas de palmera, todo aquello formaba parte del tañido
de las campanas.
>>De la misma manera, el guerrero de la luz sabe que
todo lo que lo rodea–sus victorias, sus derrotas, su
entusiasmo y su desánimo–forma parte de su Buen Combate.
Y sabrá usar la estrategia adecuada en el momento en que
la necesite. Un guerrero en procura ser coherente; él
aprende a vivir con sus contradicciones.
–¿Quién eres?–me preguntó .
Pero la mujer se alejaba, caminando sobre las olas. en
dirección hacia la luna que nacía.

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